5 razones para invertir en bienes raíces

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En 2015, la encuesta Pulso del inversionista Global, de la consultora BlackRock, señaló que solo el 16% de los mexicanos invierte en bienes raíces. Te preguntarás entonces, ¿por qué algunas personas insisten en que es una buena inversión?

Las inversiones en bienes raíces son muy confiables porque generan un valor tangible y rendimientos competitivos. De acuerdo con datos del periódico Reforma, en 2017, el precio de la vivienda, al menos en la Ciudad de México, duplicó su valor en comparación con los 5 años anteriores. Esto representa una tasa de crecimiento anual del 15%, que supera los niveles de inflación, el PIB y las tasas de referencia (un indicador que refleja parte de las condiciones económicas del país); de manera considerable.

Varios analistas afirman que este crecimiento se debe a una burbuja inmobiliaria; sin embargo, hay muchos indicadores que nos permiten afirmar que el mercado inmobiliario es atractivo y estable. Esto se debe, entre otros factores, a la concentración de actividades económicas, el precio de la tierra, los aspectos jurídicos de la construcción, a las garantías de créditos hipotecarios y a la oferta y demanda de bienes raíces; factores por los que invertir en bienes raíces puede ser una buena idea. Aquí hablamos de cada uno de ellos.

1. Concentración de actividades económicas

Aunque la economía va creciendo a un bajo ritmo, estimado en 2.3%, las grandes ciudades tienen un importante desarrollo económico, lo que implica cierta estabilidad para las empresas y empleados, que se mantienen en los mismos lugares de trabajo.

Por ejemplo, la Ciudad de México tiene 17,1 millones de habitantes, pero se calcula que, todos los días, más de dos millones de personas viajan de los estados aledaños a la ciudad para trabajar o estudiar. Esto representa una especie de migración diaria a la ciudad, misma que, a su vez, motiva a una migración definitiva.

Por su parte, la Conapo ha registrado que, en los últimos 10 años, al menos 2 millones de migrantes nacionales y cerca de 100 mil extranjeros se han asentado en la Ciudad de México. Se espera que esta cifra continúe creciendo en el futuro cercano y, por lo tanto, se requieran más lugares para establecerse.

2. El precio de la tierra

El precio de la tierra aumenta en mayor medida en los centros urbanos en donde hay una escasez de espacio para la construcción. Los terrenos disponibles ya no solo se cotizan en metros cuadrados, sino en metros cúbicos, es decir, el precio de la tierra se determina dependiendo de la cantidad de pisos que se pueden construir. Por ejemplo, en la Ciudad de México, en las zonas cercanas a Paseo de la Reforma, los precios de los departamentos alcanzan cifras de hasta 100 mil pesos por metro cuadrado.

3. Aspectos jurídicos de la construcción

En muchas partes de nuestro país, las regulaciones de construcción indican que las edificaciones deben contar con los más altos estándares de calidad y seguridad, debido al riesgo sísmico. En consecuencia, se requiere más tiempo para realizar trámites, planeación y construcción; se necesitan mejores materiales y mano de obra mejor capacitada; lo cual encarece el valor de la vivienda.

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4. Los créditos hipotecarios: control de burbuja inmobiliaria

Tras las diversas crisis causadas por los créditos hipotecarios, sobre todo en Estados Unidos, las regulaciones del sistema financiero mexicano y las mismas entidades financieras han establecido medidas de control más estrictas. Al otorgar un crédito hipotecario, los bancos están obligados a entregar garantías económicas importantes al Banco de México para garantizar la liquidez y estabilidad del sistema.

De acuerdo con Leopoldo Riquelme, estratega de marketing y negocios, estamos muy lejos de caer en una burbuja hipotecaria, como la que sucedió en 2008 en Estados Unidos, misma que se originó, entre otras causas, debido al otorgamiento de créditos NINJA (No Income, No Job, No Assets). Es decir, las personas sin ingresos podían pedir más de un crédito hipotecario al mismo tiempo. También estamos lejos de ver en nuestro mercado bursátil “bonos basura”, que transfieren el riesgo de impago hipotecario de una entidad financiera a otra.

5. Ley de oferta y demanda

Es evidente que, por ejemplo, en la Ciudad de México habrá una alta demanda de vivienda por mucho tiempo. Podemos ver la incesante construcción de desarrollos inmobiliarios que, incluso, se venden en preventa, es decir, antes de terminar su construcción.

Por otra parte, luego de los sismos de septiembre de 2017, Alejandro Kuri, presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), afirmó que los precios de venta y renta se mantuvieron luego de que se generara una demanda inmediata por más de 10 mil viviendas. También aseguró que menos del 1% de los inmobiliarios fueron afectados y el sector tendrá un crecimiento del 4%, mismo que se ha mantenido durante los últimos 4 años. Este crecimiento estable es un indicador de un mercado sano y lejano a una crisis hipotecaria.

Debido a estas 5 razones, en 2018 tendremos un mercado inmobiliario sólido en el que podremos invertir y obtener muy buenos rendimientos. Si crees que para invertir en bienes raíces necesitas de grandes sumas de capital, no te preocupes, en nuestros próximos artículos, te mostraremos que existen opciones de inversión en bienes raíces para todo tipo de presupuestos.

Fuente: Riquelme (2018). Invertir en bienes raíces. Una gran propósito para 2018. Suplemento. Reforma. Punto Destino, p.30.

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